TOPIARIA

La topiaria consiste en formar arbustos y árboles mediante podas continuas, dándoles formas geométricas o no naturales.

Se tiene constancia de su uso desde los jardines imperiales japoneses de hace más de 2000 años, pero etimológicamente proviene de “topiarius” esclavos que cuidaban los jardines y que adquirían cierto prestigio dentro de la sociedad de la antigua Roma.

A posterior, en Occidente, este conocimiento quedó relegado a monasterios y abadías para resurgir junto a las artes plásticas en el Renacimiento italiano. En esta época los más diestros en el arte de la topiaria eran muy solicitados entre los nobles.

En el Renacimiento italiano surge junto a tratados de arquitectura y urbanismo, tratados de jardinería, que contaba con un status equiparable a las dos primeras disciplinas (el primero fue De Re Aedificatoria, Alberti 1440). En estos tratados se comentaban, entre otras cosas, las formas vegetales (mediante topiaria) que debían contener los jardines en ciertos lugares o las especies a utilizar (normalmente laurel, boj, tejo, ciprés o acebo).

El jardín clásico francés proviene del italiano, artistas italianos afincaron en Francia las ideas renacentistas de lo que luego se convertiría en el jardín francés. Como ejemplos de estos jardines tenemos Villandry (de la primera etapa) y Vaux Le Vicomte (paradigma del estilo francés de André Le Nôtre); ambos jardines se pueden visitar hoy día y son impresionantes, en próximos artículos los comentaremos. En este estilo de jardines la topiaria es fundamental ya que sirve para crear grandes perspectivas y geometrías  que muestran la capacidad del hombre de racionalizar la naturaleza, lo que deriva en la capacidad de dominio y poder del dueño del jardín. Durante esta época se publican sistemáticamente manuales y tratados de jardinería, lo que demuestra el auge de la jardinería en la Francia de esta época. De este estilo existen en España jardines como el de Aranjuez o del Retiro o el del Palacio de la Granja.

En la jardinería actual el arte de la topiaria posee gran importancia insertando formas geométricas dentro de plantaciones de aspecto silvestre, lo que crea contrastes espectaculares. Los setos formados en topiaria, permiten remarcar caminos, puntos de vista y espacios, además permite crear formas fantasiosas que acompañen al jardín o le impriman su carácter.

No se puede acabar con el tema de la topiaria sin mencionar los jardines de Eyrignac y Marqueyssac ambos en Périgord, Dordogne.

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